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IMPORTANCIA DE LOS PASTIZALES y MONTES DE LA REPUBLICA
ARGENTINA
(Por Ing. Agr. Guillermo Chiossone)
Sobre la extensa geografía de nuestro país
la interacción de los factores del clima y suelo
han dado lugar a 18 diferentes ecosistemas regionales.
Posteriormente el proceso de poblamiento, pre y posthispánico,
las corrientes migratorias internas y externas y las
etapas del desarrollo económico, en conjunción
con el paisaje y sus recursos, han moldeado la diversidad
productiva y cultural que nos caracteriza.
La vida cotidiana en cada uno de estos ambientes: la
posibilidad de producir a partir de los recursos naturales;
la actividad de desentrañar su funcionamiento,
estudiarlos y conocerlos; la posibilidad de visitarlos,
recorrerlos y disfrutarlos, constituyen algunos de los
valores más significativos de nuestro patrimonio
y de nuestra esencia como nación.
Toda esta actividad es generadora de riqueza y medios
de vida para una parte importante de la población
nacional, como ocurre con:
- Los que participan de la cadena agroalimentaria
de la carne vacuna. El eslabón inicial lo constituyen
250.000 productores agropecuarios de todos los estratos
de superficie, distribuidos a lo ancho y largo del
país, que poseen 22.000.000 de vientres y 13.000.000
de terneros que viven y se nutren en pastizales y
montes. A partir de allí se genera la fuente
de trabajo para 1.500.000 de asalariados, comprendiendo
empleados rurales, del transporte y de la industria
frigorífica. Esos terneros abastecen los campos
de invernada para la terminación y sus sucesivas
etapas de concentración, faena, industrialización
y consumo del principal componente de la dieta de
los argentinos. Esta actividad genera un movimiento
económico de 7.000 millones de dólares
que constituye el medio de vida de centenares de pueblos
y ciudades del interior del país.
- La cadena agroalimentaria y agroindustrial del ovino,
con 13.562.000 cabezas principal base de la actividad
económica en toda la Patagonia, pero también
recurso alimenticio de muchos campos de la la mesopotamia
y otras regiones del país.
- La economía de subsistencia del caprino,
con 3.404.190 cabezas que lentamente se organiza y
crece y provee parte del sustento de miles de familias
de Norte de Santa Fe, Santiago del Estero y Córdoba;
- La producción de 3.650.000 yeguarizos insustituible
medio de movilidad y trabajo.
- La producción de leña y carbón
tanto la generada en los obrajes como en las chacras
de los pequeños productores, que es fuente
de recursos económicos y energía.
- La producción de postes, varillas, durmientes
y maderas duras para toda la gama de artículos
de la carpintería rural o domiciliaria.
- La flora utilizada en la medicina tradicional o
en la herboristería.
- La fauna autóctona que, aunque muchas veces
sometida al tráfico ilegal, es fuente de ingresos
y de proteínas para muchos argentinos.
Pero además provee otra serie de bienes y servicios
intangibles como son:
- La dedicación al estudio, la investigación
y la docencia por parte de profesionales de las Facultades
de Agronomía, o afines, profesores de cátedras
como botánica, ecología, forrajes o
producción animal; investigadores y biólogos
de institutos nacionales o provinciales, con sus ayudantes
y alumnos; profesionales de la actividad privada que
trabajan en asesoramiento, en fin un sinnúmero
de técnicos que hacen del estudio o la producción,
en esos ecosistemas, su medio de vida.
- El esparcimiento que provee la contemplación
paisajística y las actividades de macro o microturismo.
- Los efectos indirectos de la conservación
de pastizales y montes como la regulación de
las cuencas hidrológicas o el efecto de captura
de carbono que hacer nuestros montes, selvas, esteros
y pastizales y que en algún día cercano
tendrá precio de oro.
Este enorme circuito de beneficios económicos,
sociales y estéticos es un don de la naturaleza
que nos fue legado y debemos preservar por sobre todas
las cosas.
Debe entenderse que cuando un equipo de topadoras voltea
y acordona el monte para luego quemarlo, sin ningún
tipo de regulación, está haciendo un perjuicio
muchas veces irreparable. Porque además del monte
también destruye el habitat de pájaros,
roedores, zorros, pumas, armadillos y tantas otras especies,
pero fundamentalmente de las familias de criollos que
vivieron allí desde tiempo inmemorial.
Lo mismo pasa cuando el monte se tala indiscriminadamente
sin posibilitar su regeneración, ya sea espontánea
o artificial. Cuando se recurre a sistemas de pastoreo
incontrolado que degrada el recurso forrajero y disminuye
la diversidad de especies.
Por todo lo expuesto, la Asociación Argentina
para el Manejo de Pastizales Naturales, en coincidencia
con otras innumerables entidades públicas y privadas
de nuestro país, como Unidades del INTA, la Administración
Nacional de Parques Nacionales y Provinciales, Facultades
de Agronomia y Ciencias Naturales, Secretarias de Agricultura
y Recursos Naturales, provinciales y nacionales, ONG
y entidades diversas, aportan acciones, propuestas y
estrategias para su preservación y uso sustentable
de todos estos ambientes.
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